martes, 17 de marzo de 2009

Desaparición

De repente tocáronme el hombro. Me volví hacia atrás y contemplé, iluminado por la penumbra, al silencio
vago
que me interrogó: -¿Ha venido a tu morada el Entusiasmo?
Atónita, extasiada, iluminada por el brío oculto de la oscuridad racional contesté: No, hace ya tiempo se marchó. No lo he visto, desapareció...
-¿¡Dónde está!?, gritaron alarmadas las frases fugitivas que se encontraban entretenidas jugando al solitario.
-¿Y por qué he yo de saberlo?, les dije.
Tomó la palabra un viejo descapotado, estéril, endeble, que algunos llaman comunmente "Amor", y me dijo:- Hasta no hace mucho dormía contigo. Vivías con él. Te acurrucaba en sus brazos para darte descanso. Lamía las llagas de tus venas abiertas de pena coagulada. ¿Por qué has de saber donde se ha ido, preguntas?
Enmudecí....

Con un crayón tracé las cadenas que lo apresaron...
...las borró.
Con una pala hice una fosa donde enterarlo...
...se trepó.
De madejas tejí un corral...
...lo cortó.
Con mi esperanza tendí su lecho...
...despertó.
Con cruces marqué su frente...
...pecó.
De azulejos creé la casa...
...la quebró.
Y espero, espero... lo espero. Esperaré esperando que vuelva, sino...que me deje. Un abandono más...distancias.
En rizos pasados descargo el emblema.
En bocas sedientas apago la sed.
Y manos fugaces, saliva que quema
se pierde el deseo de nunca volver

Entusiasmo...¿Dónde estás?
Dejame
He dicho.

lunes, 2 de marzo de 2009

Arrebato de inspiración

Tratando de encarcelar mi mente, presa de tu figura, en la prisión del sueño. Abismos ciegos y notas que cantan a los soles de la melancolía. Un soplo de cielo a este cuerpo que espera un abrazo, un abrazo que seque la yerta maleza crecida en los avatares de la confianza.
anhelo ese abrazo, anhelo ese abrazo en el pecho.
en el pecho
en el aire
y en la almohada.
Y pienso en el fuego. Apago las rancias
paredes que adosan maléficas almas.
Ese crepúsculo lleva nupciales palabras, cándidas de venenos.
Entradas baratas.
Jóvenes llorando cántaros de musas que escapan
a ser retenidas en letras ritmadas.
El calor trae consigo una gama de ideas. No sé qué me pasa. No sé si esta noche, cuando extienda la sábanas, tres ángeles lilas, anchos de espaldas, robustos de sesos, de oscuras mortajas
me traerán una llave bañada de plata
para abrir la cárcel que encerrará mañana
mi mente.
Vagante en el alba
vacía y rosada.
Celda del sueño efímero, sagaz
que espanta
tu dulce figura, tu acento, descansa
descansa
cuando el reloj acarrea cinco horas fugitivas, durmientes
en casa.

EUGE COOL 86